Cómo jugar
Con el launcher son dos pasos. A mano, cuatro. Pero antes, un minuto de lectura que te va a ahorrar una sorpresa.
Antes de instalar nada
Esto no es un servidor de Rasganorte corriente. Conviene saberlo ahora y no a nivel 60.
- Es un servidor latinoamericano
- No en Europa ni en Norteamérica, que es donde está casi todo lo
demás. Si juegas desde la región la diferencia se nota: hablamos
de decenas de milisegundos, no de doscientos y pico.
Siendo honestos: cuanto más lejos estés, más sube. Pero sigue siendo mejor que cruzar el Atlántico. - El cliente es el de Wrath — siempre
- Aunque empieces en contenido clásico, el juego que instalas es 3.3.5a y no cambia nunca. Ese cliente ya trae dentro los mapas de las tres expansiones; lo que decide qué ves es el servidor. Por eso no hay que reinstalar nada al cambiar de era: el día que abras el Portal Oscuro, Terrallende ya estaba en tu disco.
- Empiezas en 2005, no en Rasganorte
- Tu personaje nace en el Azeroth de la 1.12, con el Portal Oscuro cerrado y el tope de nivel en 60.
- Se avanza completando mazmorras
- Llegar a nivel 60 no abre nada. Para cruzar el Portal hay que completar las 19 mazmorras clásicas, y para llegar al norte, las 16 de Terrallende. Las bandas tampoco abren nada: quedan disponibles al cruzar, como contenido opcional.
- Pero no es un servidor clásico
- Conviene decirlo claro: los talentos son los de Wrath, no los
de 2005. Lo que retrocede es el mundo —misiones, estadísticas,
experiencia, rangos de PvP— y lo que está abierto.
Aunque hay excepciones bonitas: el corcel del brujo, el del paladín y la forma acuática del druida ya no los da el entrenador. Vuelven a ser misiones de clase, como entonces. - No tendrás que volver al entrenador
- Lo que te enseñaría tu entrenador de clase lo aprendes solo al subir de nivel. Ni viajes a la ciudad ni oro gastado en rangos. Sí tendrás que pasar una vez por el Maestro de Armas si quieres competencias de arma nuevas: eso se aprende a mano, y para siempre.
- Tu progreso es tuyo
- No hay que esperar a que se abra una expansión para todo el reino. Cada personaje va a su ritmo, y puedes agruparte con alguien de otra era.
Lo que NO hace falta: ningún parche de cliente, ningún .exe modificado, ningún archivo de terceros. Sirve el 3.3.5a normal. Si algún día hiciera falta algo más, se dirá aquí, en esta caja, antes de que te lo bajes.
Deja que el launcher lo haga
El paso que más se atasca es editar un archivo de texto dentro de la carpeta del juego. No hace falta: este programa lo hace por ti y abre el juego.
- Encuentra tu instalación de World of Warcraft
- Deja el
realmlistapuntando aquí, en todos los idiomas que tengas - Corrige el
Config.wtfcuando está pisando al realmlist — el fallo que más despista - Te dice si el reino está en pie antes de que entres
- Y arranca el juego
Comprobar que has bajado exactamente esto
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Si has usado el launcher, los pasos 3 y 4 ya están hechos. Se dejan aquí porque conviene saber qué toca en tu disco — y porque a mano también se juega.
Crea una cuenta
Gratis, aquí mismo. El nombre de la cuenta y la contraseña son los que usarás en el juego.
Consigue el cliente 3.3.5a
World of Warcraft: Wrath of the Lich King, versión 3.3.5a. Sí, el de Wrath, aunque empieces en contenido clásico: es el mismo cliente para las tres eras.
Apunta el juego aquílo hace el launcher
Abre la carpeta del juego, entra en Data/esES (o enUS)
y edita realmlist.wtf con el Bloc de notas. Borra lo que haya y
deja una sola línea:
set realmlist play.wow-eras.com
Guarda y cierra. Si Windows te esconde las extensiones, cuidado con acabar
con un realmlist.wtf.txt: es el fallo más común.
Ese nombre apunta a un servidor latinoamericano. No hay salto trasatlántico de por medio.
Entralo hace el launcher
Abre Wow.exe, no el lanzador, e inicia sesión con la cuenta que creaste. Aparecerás en el Azeroth de 2005.